Colegio de Médicos.

Celebración del Día del Médico 2015

Buenas noches y bienvenidos.

Nada surge de la nada, el conocimiento no reconoce propiedad privada,éste principio filosófico dio por tierra con mi soberbia intelectual cuando lo escuché del Dr. Cayetano Bellomío, director de la Carrera de Medicina del Deporte de la UNT, por lo tanto, nada de lo que diga en adelante me pertenece completamente.

Sólo porque el principio se cumple, ha sido posible que los sabios hombres de ciencia,quienes se ocuparon de los procesos que alteraban la vida de las personas desde las civilizaciones antiguas de oriente y occidente, hicieran de la Medicina el arte y la ciencia actuales. No he sido capaz de recordarlos a todos pero sí puedo decir sin temor a equivocarme, que todos y cada uno de ellos hubieran preferido que sus actitudes y sus obras fueran imitadas, sus huellas continuadas,y no sólo recordadas en monumentos y nombres de calles y edificios La Medicina es el arte de curar y los Médicos, profesionales del arte de curar, definición clásica que nos asimila a los artesanos, porque nuestro oficio implica el uso artesanal del conocimiento médico científico. Ver para mirar, oír para escuchar, oler, palpar para sentir, el arte de diagnosticar es el desafío más importante que afrontamos y es complejo porque, en sentido científico, es un problema de razonamiento inverso que va del efecto a la causa y además, la variable más significativa que es el síntoma, tiene un carácter subjetivo, por lo cual no es posible resolver los problemas de diagnóstico usando algoritmos tal cuál son planteados en la modernas “guías de diagnóstico y tratamiento” o como proponen algunos “ingeniosos”, fabricar robots para sustituir el oficio de los Médicos en las guardias de los hospitales.La confección de la Historia Clínica pertenece al arte de la narrativa, la riqueza de la descripción de signos y síntomas no puede resumirse en llenar casilleros por sí o por no. Ni qué decir de la exquisita conjunción de arte, ciencia y técnica que despliegan cirujanos, hemodinamistas, neurocirujanos y todos quienes enfrentan cotidianamente situaciones que ponen en riesgo las vidas de las personas.

La situación actual de los Médicos como agentes prestadores de servicios de salud es, cuanto menos, ambivalente. El sistema nos considera como trabajadores de la salud cuando prestamos nuestros servicios en relación de dependencia con el Estado y como profesionales “liberales” en cualquiera de las otras “formas”. Sin embargo nuestra profesión ha dejado de ser una profesión libre desde hace mucho tiempo. Cuando una persona elige venir a nuestro consultorio lo hace por una razón afectiva que le permite depositar la confianza indispensable que requerimos para poder brindarle la ayuda buscada pero la situación se modifica cuando entre el paciente y el médico se interpone el “tercero en discordia”, los propietarios de las obras sociales, las prepagas, los empresarios propietarios de las instituciones privadas, los propietarios del imperio de los medicamentos, insumos y equipamiento, quienes asignan un valor de mercado a nuestra tarea.

Y no soy tan necio como para no reconocer el inmenso aporte de la ciencia y la tecnología a la Medicina, simplemente creo que deberíamos reconsiderar la utilización racional de los mismos sin olvidar que el valor del desarrollo del conocimiento de los prestadores de servicios de salud es tan o más importante que el costo de los implementos materiales. “Solo sirven las conquistas científicas sobre la salud si éstas son accesibles al pueblo” .R.Carrillo.

La sociedad exige de nosotros una vocación casi religiosa en cuanto a nuestra entrega y por otro lado, crea sistemas inadecuados, indefinidos, hasta perversos en los cuales debemos desarrollar nuestro oficio. Entonces debemos “adaptarnos”, “endurecernos”…“sin perder jamás la ternura”, como dijo el Médico argentino que murió en Bolivia. La ternura, la solidaridad, el respeto, el amor por el prójimo son virtudes inherentes al espíritu del Médico que ha elegido el camino del servicio.

Es imprescindible redefinir el teatro y el rol de los actores. Admitir definitivamente a la salud como el bien social que es, hecho reconocido por las sociedades más “desarrolladas” de oriente y occidente, socialistas y capitalistas dado que asumen que la salud es un derecho fundamental, también reconocido expresamente en nuestra Constitución Nacional, que secunda al derecho a la vida y que es interdependiente con otros derechos, por lo cual no es posible dejarla en manos del mercado, no es posible considerarla una mercancía.

El diagnóstico de situación referido es por todos conocido y da cuenta de los indicadores socio-sanitarios de nuestra provincia.

La propuesta para superar ésta situación es afrontar decididamente la reformulación de nuestro sistema de salud recordando que “los problemas de la Medicina como rama del Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social. Del mismo modo que no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de la mayoría.” Otra frase de R.Carrillo quien, aunque tuvo que ir a morir a Brasil nos ha dejado sus huellas para que continuáramos sus propuestas.

Sin la presencia de ustedes, lo que dije no tendría sentido. Muchas gracias.

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